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ESPLENECTOMÍA LAPAROSCÓPICA

Anatomía
:  El bazo es un órgano sólido, rojo oscuro, de aproximadamente 10 a 12 cm, en forma de cuña, ubicado en el abdomen superior izquierdo posterior. Está en íntimo contacto con el estómago, el páncreas y el diafragma. Normalmente no se palpa desde el abdomen. Está muy vascularizado y su función es, por un lado, inmunológica y, por otro, participar en el proceso de destrucción y formación de  células de la sangre.

¿Qué enfermedades llevan a decidir esta operación? Alteraciones anatómicas del bazo (tumores, quistes, abscesos) o enfermedades hematológicas benignas o malignas, por ejemplo, púrpura trombocitopénica idiopática, esferocitosis hereditaria, talasemia mayor o intermedia con hiperesplenismo.

Estudios y cuidados previos: Además de los estudios prequirúrgicos de rutina, estudios complementarios como recuento de plaquetas, biopsia de médula ósea, tomografía computada, centellografía, resonancia magnética. Como la extracción del bazo tiene efecto sobre la inmunidad, deben realizarse vacunas contra algunas enfermedades infecciosas.

¿Qué anestesia se utiliza? Solamente anestesia general.

Procedimiento laparoscópico: Se trata de una técnica mínimamente invasiva que realiza el procedimiento quirúrgico a través de cuatro incisiones menores de un centímetro. Bajo anestesia, se introduce anhídrido carbónico en la cavidad abdominal para separar la pared de las vísceras y crear una cámara aérea. A través de los orificios mencionados se colocan cánulas o tubos que permiten deslizar una óptica tubular conectada a una minicámara de video y el procedimiento se realizará observando un monitor. Por los otros orificios se introduce instrumental para separar, cortar y coagular los elementos que fijan el bazo al diafragma, colon, riñón, estómago y páncreas y llegar a identificar la arteria y vena que alimentan al bazo. A este nivel, se colocan clips para cerrar estos elementos vasculares y finalizar de esta manera la liberación del bazo. El mismo se introduce en una bolsa especial para ser extraído por la ampliación de uno de los orificios de piel. Se deja drenaje y se extrae el gas residual.
En pocos casos por dificultades técnicas, obesidad, cirugías previas o procesos inflamatorios o sangrado puede suceder que deba recurrirse a convertir la cirugía laparoscópica en abierta, ya que la seguridad del paciente es prioritaria. No debe ser vista como un fracaso sino como un cambio de vía o estrategia.

Complicaciones: Como en todo procedimiento quirúrgico deben considerarse complicaciones. Aunque son poco frecuentes, y no se limitan solamente a las siguientes, se mencionan: dolor, sangrado, infección, lesión de órganos (hígado, riñón, estómago, páncreas), trombosis venosa profunda, hematomas, sepsis.

Ventajas: El procedimiento mínimamente invasivo o laparoscópico genera menos dolor postoperatorio, mejor recuperación, mejor cosmética, menor tiempo de internación y regreso temprano a la actividad normal.

Cuidados postoperatorios: ver analgésicos, actividad, alimentación, medicación habitual.